Reinterpreta los ornamentos ceremoniales del mundo andino utilizando un lenguaje textil contemporáneo. La obra se inspira en los pectorales y adornos metálicos usados por las élites del Tawantinsuyo, símbolos de autoridad, protección y conexión con lo sagrado. La pieza invita a reflexionar sobre el ornamento como portador de identidad y memoria.
Más que un simple objeto decorativo, el collar se presenta como un emblema de poder espiritual y continuidad cultural, donde el territorio, la historia y la materia se entrelazan en una misma forma.