
Ana Davids (Salta, Argentina, 18 de febrero de 1989) soy abogada y artista textil y matérico. Bajo el nombre Ana Davids- Umbral , desarrollo una práctica contemporánea que investiga la relación entre memoria, territorio e identidad a través del uso de fibras naturales y materiales orgánicos. Mi vínculo con los Valles Calchaquíes comenzó en la infancia. Mi madre nos llevaba con frecuencia a recorrer esos lugares y, aunque entonces no pudiera comprender plenamente su significado, esos paisajes fueron formando parte de mi memoria. Durante la adolescencia, otras personas me acercaron nuevamente a los Valles y me permitieron conocerlos desde una mirada más consciente.
Sin embargo, fue la distancia la que terminó de revelarme mi pertenencia. Después de vivir dos años fuera de Salta, regresé y volví a recorrer los Valles Calchaquíes. En ese viaje sentí algo diferente: reconocí un territorio que había extrañado y comprendí que formaba parte de mi identidad. No sentí tanto que ese lugar fuera mío, sino que yo pertenecía a él. Su paisaje, su historia y su cultura estaban presentes en mi manera de mirar, aun cuando había estado lejos.
Mi obra nace de esa experiencia de regreso y reconocimiento. Trabajo sobre aquello que permanece en nosotros incluso cuando nos alejamos: los paisajes recordados, los objetos cotidianos, las materias, los colores y las costumbres que construyen silenciosamente una identidad.
En muchas casas salteñas hay un poncho, un tejido, un chullo o alguna pieza realizada con fibras naturales. Son objetos que forman parte de la vida cotidiana, pero también contienen historias, técnicas y formas transmitidas a través del tiempo. Crecí percibiéndolos como presencias familiares. Al incorporarlos a mi universo artístico, no busco convertirlos en elementos pintorescos ni reproducirlos literalmente. Me interesa reconocer la memoria que contienen y observar cómo dialogan con las formas actuales.
Salta es un territorio construido mediante múltiples encuentros, tensiones y superposiciones culturales. En nuestra identidad conviven herencias originarias, influencias coloniales, tradiciones criollas y expresiones contemporáneas. Ese sincretismo permanece vivo en la música, las celebraciones, la religiosidad, los tejidos, la vestimenta, los materiales y los gestos cotidianos. No concibo estas culturas como realidades inmóviles o pertenecientes únicamente al pasado: continúan transformándose y formando parte del presente.
Mi interés por la memoria ancestral no implica afirmar una pertenencia indígena ni hablar en nombre de las comunidades originarias. Hablo desde mi experiencia de mujer salteña, consciente de vivir en un territorio atravesado por esas memorias. Mi trabajo busca aproximarse a ellas con respeto, investigar sus permanencias y reconocer también las transformaciones producidas por los diferentes encuentros culturales.
Por eso utilizo fibras, sogas, lana, yute, chaguar, chalas de maíz, madera y metales. Estos materiales no aparecen solamente por su belleza. Me permiten trabajar con texturas y materias vinculadas al territorio y, al mismo tiempo, construir un lenguaje contemporáneo. En cada pieza conviven lo heredado y lo nuevo, del mismo modo en que conviven en la identidad cultural del norte argentino.
El procedimiento de retorcer hilo sobre soga y repetir un gesto hasta formar una imagen también expresa mi manera de comprender la memoria. La memoria no permanece intacta: se construye por capas, se transforma, se transmite y puede debilitarse si dejamos de evocarla. Cada hilo se une a otro como una experiencia individual que, al integrarse, forma una historia mayor.
Los rostros y las formas que aparecen en mis obras no pretenden reconstruir personajes históricos ni representar de manera literal a una cultura. Son presencias contemporáneas que hablan de continuidad, pertenencia y memoria. Me interesa que aquello que viene del pasado no sea contemplado como una reliquia distante, sino como una fuerza que todavía participa en nuestra identidad.
No quiero que se pierdan las costumbres propias del norte argentino ni que su riqueza quede reducida a imágenes turísticas o decorativas. Mi obra busca poner en valor una historia compleja y viva, mostrar cómo sus huellas persisten en los detalles cotidianos y crear un puente entre esas memorias y las nuevas formas de habitar el presente.
Trabajo desde Salta porque ese es el lugar desde el cual puedo decir algo verdadero. Mi obra no intenta apropiarse del pasado: intenta reconocer cuánto de ese pasado continúa viviendo en nosotros.
«Cada fibra contempla la memoria de un territorio»